Está por concluir la Semana Santa y Pascua, esos días que deberían ser de reflexión profunda… pero nosotros, muy devotos, decidimos reflexionar en la playa, en el río y frente a la tele, con una cerveza en la mano. La única “procesión” fue del sillón al refrigerador.
NUESTRA DUDA
Y claro, llega la eterna duda:
¿Puerto Vallarta pasó la prueba de fuego turística?
Pues no.
Si esto fue fuego, más bien salimos ahumados y con el carbón húmedo.
EL FAMOSO “CAMARENA”
Antes Vallarta estaba tan lleno que uno tenía que pedir permiso hasta para salir de casa. Dormir en la arena era normal, e incluso honorable: despertabas cubierto de sal y orgulloso de haber sobrevivido al “cama arena”.
Hoy, para llenar camas reales, los hoteles tienen que ofrecer promociones que parecen súplicas:
—¡Pásele, joven, le damos vista al mar aunque el mar esté lejitos!
NO FALLAN… PERO
El famoso turismo “bimbero” sí vino, claro, porque ellos no fallan. Pero ni con todo su esfuerzo lograron levantar las cifras.
El 77% de ocupación, que antes hubiera sido motivo de regaño, ahora lo celebramos como si hubiéramos ganado el mundial.
¿CON QUÉ LOS RIEGAN?
Y mientras tanto, los Airbnb y condominios siguen multiplicándose como si alguien los estuviera regando con fertilizante. Edificios nuevos por todos lados, con nombres en inglés para verse finos, aunque algunos tengan vista directa… a otra obra en construcción.
UN WHATSAP
Al final, Vallarta puso su mejor cara, su mejor playa y su mejor atardecer, pero la Semana Santa potente, la de verdad, la que rompía récords… esa nomás mandó un WhatsApp diciendo “luego voy”.
LUTO
Por otro lado, quiero dejar constancia de mi respeto y acompañamiento a la familia de María Fernanda Arreola Bracamontes, quien falleció en plena Semana Santa. Su partida tomó por sorpresa a muchos y dejó un vacío difícil de llenar.
EN DOS OCASIONES
María Fernanda fue, en más de una ocasión, presidenta de la Cámara Nacional de Comercio, y siempre destacó por su entrega, su disciplina y su enorme voluntad de servir. Fue una mujer de carácter firme, de voz clara y de convicciones profundas. De esas personas que, sin hacer ruido, construyen, impulsan y dejan huella.
LA GENTE BUENA
Lamentablemente, la vida tiene una manera muy cruel de llevarse primero a la gente buena. Se nos van cuando menos lo imaginamos, sin previo aviso y dejando detrás una estela de recuerdos, aprendizajes y cariño.
Para su familia, para sus amigos y para todos aquellos que la apreciaron en vida, envío mi más sincero respeto.
SEGUIMOS EN LA BREGA
Mientras tanto, aquí seguimos nosotros: bregando, empujando, intentando hacer lo correcto en esta existencia tan breve y tan incierta.
