Que no se diga que en México no fomentamos el deporte, porque si algo dejó claro la más reciente llegada de Pedrito Sola al Aeropuerto Internacional de Guadalajara es que aquí, al pasajero, se le cuida… pero que se ejercite, por favor.
LE FUE NEGADO
Ahí lo tienen: el queridísimo miembro de Ventaneando, del equipo de la siempre eterna Paty Chapoy, recién aterrizado, maletín en mano y con ánimo de llegar rápido a su destino. ¿Qué podría salir mal? Pues todo, porque en cuanto quiso pedir un Uber o DiDi, le dijeron que “no joven, aquí no se puede”.
KILÓMETROS
Y es que en el aeropuerto tapatío, como en tantos otros del país, pedir un servicio de aplicación se vuelve misión imposible, como si uno intentara cruzar un campo minado. Resultado: Pedrito a caminar kilómetros como si estuviera entrenando para un maratón. Si la Secretaría de Salud viera eso, diría que somos pioneros en promover los 10,000 pasos diarios… aunque sea a la fuerza.
MICHELLE FRIDMAN
Y ahora sí, nos preguntamos:
¿Qué dirá Michelle Fridman, secretaria de Turismo, cuando vea que a nuestras celebridades las recibimos con caminatas involuntarias?
¿O Pablo Lemus Navarro, gobernador de Jalisco, que anda vendiendo la idea de un estado moderno y conectado, tendrá algo qué opinar? Porque, eso sí, modernísimos… pero no tanto como para dejar entrar un Uber.
EL MUNDIAL
Todo esto, además, con el Mundial de Fútbol respirándonos en la nuca. Pues si así reciben a Pedrito, no quiero ni pensar en los aficionados que vengan del otro lado del mundo. Entre jet lag y caminatas forzadas, capaz que llegan a su hotel en 2027.
Y tampoco es que la Ciudad de México sea ejemplo, porque —hay que decirlo— tampoco “cantan mal las rancheras”. Allí también el aeropuerto es territorio en donde las apps entran como ninjas: rápido, escondidas, y con suerte de que no las pesque alguien con chaleco.
¡QUÉ HORROR!
En fin, diría Pedrito: “¡Ay no, qué horror!”. Y con razón.
Porque mientras en los aeropuertos del mundo presumen eficiencia y movilidad, aquí seguimos operando bajo un misterioso acuerdo tácito donde pareciera que taxis, autoridades y hasta la Guardia Nacional están tan sincronizados que ni en un musical de Broadway. No vaya a ser que permitir competencia les “estropee el negocio”.
YA VEREMOS
Ya veremos qué pasa, aunque, siendo honestos…
No creemos que pase nada.
En todos los aeropuertos de México priva la misma historia, el mismo guion y la misma caminata obligada.
Pero eso sí:
¡Qué bonito recibimiento le dimos a Pedrito Sola!
Bienvenido a Guadalajara… ciudad de la hospitalidad deportiva.
