En el escenario político, es común encontrarse con figuras que parecen inofensivas y cercanas, pero que en realidad ocultan intenciones que distan mucho del bien común. Son como coyotes disfrazados de corderos que se acercan poco a poco, buscando ganarse la confianza del pueblo, pero con un único objetivo final: obtener tu voto.
EL TRÁMITE DEL VOTO
Es fundamental entender que el sufragio no es un simple trámite. El voto que emites hoy es, en esencia, una firma que compromete tu destino y el de tu familia. Con él, estás hipotecando tu futuro, decidiendo cómo serán los años venideros para tus hijos y nietos. Por eso, la convicción personal debe ser más fuerte que cualquier color partidista: ya sean tricolores, azules, naranjas o guindas, lo importante no es la bandera que ondean, sino lo que realmente representan.
AGARRA TODO
Ante esta situación, surge una realidad pragmática. Muchos candidatos llegan con ofertas en mano: desde apoyos básicos como despensas, hasta ayudas más específicas como sillas de ruedas, o simplemente artículos como ropa y calzado. Ante esto, la recomendación es clara: si te ofrecen, recibe. Aplica el viejo dicho de “a quien le dan pan que llore”. En tiempos difíciles, donde la economía aprieta y todo tiene un costo elevado, ningún alimento o ayuda debe ser despreciado. Si tú no lo necesitas, úsalo para ayudar a quien sí lo hace; al final del día, el beneficio para la gente es lo que cuenta.
TU LOS CONOCES
Sin embargo, hay que tener los ojos bien abiertos. Estos personajes suelen aparecer mágicamente solo en épocas electorales, llenos de sonrisas y promesas. Pero existe una certeza dolorosa: una vez que pasan las elecciones y obtienen lo que querían, desaparecen. No vuelven a preguntar por ti, ni por tus necesidades, hasta que llega el siguiente proceso electoral.
NUEVOS RICOS
Detrás de esta actuación, a menudo se esconde una realidad económica preocupante. Se habla mucho de los «nuevos ricos», aquellos que amasaron fortunas rápidamente, y circula una frase que invita a la reflexión: “no hay fortuna sin delito”. Su riqueza repentina contrasta tristemente con el empobrecimiento de quienes los eligieron. Porque al final, para conocer a los nuevos ricos, basta con mirar a los nuevos pobres: los ciudadanos que confiaron y hoy cargan con las consecuencias.
LAS OVEJAS CON DISFRAZ
Por todo esto, la precaución debe ser tu mejor aliada. No te dejes engañar por las apariencias. Ten cuidado con esas ovejas que en realidad son coyotes, porque su suavidad es solo una máscara. Este es un consejo que nace de la experiencia y de la observación, dado sin que me lo hayas pedido, pero con el único interés de que no pierdas de vista lo que realmente está en juego.
