En el complejo y a menudo impredecible universo político de Jalisco, donde las alianzas se tejen y deshacen como telarañas al viento, el escenario para la próxima contienda alcaldesa en Puerto Vallarta comienza a tomar forma –y con él, un protagonista que hoy se alza como el favorito dentro de las filas de MORENA. Se trata de Ra Aguilar Estrada, quien ha logrado posicionarse, de momento, como el precandidato con la delantera más clara en la carrera por la conducción de la ciudad costera. Por ahora, y a juicio de quienes seguimos de cerca los movimientos internos del partido, no hay otro rostro que pueda plantearle una competencia seria; aunque en la política mexicana, donde lo inesperado es la norma, siempre existe la posibilidad de que alguien aparezca repentinamente para reclamar su derecho a disputar la nominación.
EMPRESARIO Y ABOGADO
La pregunta que más me han formulado en los últimos meses, tanto en conversaciones informales como en espacios de análisis político como “El Aquelarre”, es la misma: “Pero ¿quién es Ra Aguilar?”. Y aunque la respuesta puede parecer sencilla a primera vista, su perfil va más allá de las etiquetas que habitualmente se usan para definir a los aspirantes a cargos públicos. En primer lugar, diría yo que es un vallartense de nacimiento, lo que le otorga un conocimiento profundo de las realidades, necesidades y sueños de una ciudad que vive entre el dinamismo turístico y los retos de su desarrollo local. Además, cuenta con una doble formación que le da una visión amplia de los asuntos públicos: por un lado, se desempeña como empresario, con experiencia en sectores que han contribuido al crecimiento económico de la región, lo que le permite entender las dinámicas del mercado, la importancia de la inversión y las preocupaciones de los comerciantes y emprendedores. Por el otro, es abogado de profesión, con una formación jurídica que le brinda las herramientas para entender la complejidad de la normatividad municipal, estatal y federal, así como la importancia de gobernar dentro de los marcos legales que rigen al país.
EN PAR DE OCASIONES
He tenido la oportunidad de reunirme con él en dos ocasiones distintas, en encuentros que permitieron conocer no solo su proyecto para Puerto Vallarta, sino también su manera de relacionarse con quienes buscamos entender las intenciones de los candidatos. En esas charlas, pude percibir su interés por escuchar las propuestas y preocupaciones de diferentes sectores de la sociedad vallartense, así como su disposición para construir puentes de diálogo. Asimismo, es un secreto a voces dentro del partido que cuenta con sólidas conexiones con algunos de los miembros más influyentes de la cúpula morenista a nivel nacional. Destaca, entre estos vínculos, su cercanía con María Luisa Alcalde Luján, presidenta nacional del instituto político, una figura clave que ha marcado el rumbo de MORENA en los últimos años y que parece ver en Aguilar Estrada una opción viable para la alcaldía de una de las ciudades más importantes del estado.
MORENA ES INCIERTO
Sin embargo, quien conoce la historia y la manera de operar de MORENA no puede evitar tener reservas sobre la estabilidad de cualquier candidatura dentro de sus filas. Y es que en ese partido, los estrategas políticos son verdaderos especialistas en cambiar la jugada de un momento a otro, ajustando sus piezas según los intereses que consideran prioritarios. La razón detrás de esta constante adaptación no es un misterio: las metas centrales de MORENA se centran en los cargos de mayor envergadura del país: la presidencia de la república, las senadurias y las diputaciones federales. Estos son los espacios que, desde la dirección nacional, se consideran fundamentales para consolidar el proyecto político del partido y llevar adelante su agenda de gobierno. Todo lo demás, en comparación, parece ocupar un lugar secundario en sus prioridades.
PERO CUANDO SE TRATA
Porque cuando se trata de las alcaldías y las diputaciones locales, la realidad que hemos visto en diversas entidades del país –y en Jalisco no ha sido la excepción– es que todas, pero absolutamente todas, pueden ser negociables. Ya hemos presenciado este escenario en nuestro estado en ocasiones recientes, donde figuras como Yeidckol Polevnsky Gurwitz, Carlos Lomelí Bolaños y José Narro Céspedes protagonizaron movimientos políticos que, según los análisis de observatorios y analistas independientes, les permitieron «hacer su agosto» en términos de posicionamiento interno, acuerdos de coalición o definición de candidaturas. Sin embargo, este manejo táctico de las candidaturas locales plantea una interrogante que muchos ciudadanos se hacen: ¿y todo para qué? Porque a pesar de todos esos movimientos, ajustes y acuerdos políticos, MORENA no logró imponerse en la contienda estatal anterior, perdiendo ante el Movimiento Ciudadano de Pablo Lemus, quien hoy gobierna Jalisco con una mayoría que ha marcado un cambio en la dinámica política del estado.
¿SERÁ DEFINITIVO?
Este antecedente hace que muchos nos preguntemos cuál será la estrategia real de MORENA para las próximas elecciones municipales en Puerto Vallarta. ¿Ra Aguilar Estrada será realmente el candidato definitivo, o será otra pieza en el gran ajedrez político que el partido maneja para alcanzar sus objetivos nacionales? ¿Se priorizará el desarrollo de la ciudad y las necesidades de sus habitantes, o las decisiones se tomarán en función de intereses más amplios que pueden no tener relación directa con la realidad vallartense? Estas son preguntas que solo el tiempo podrá responder, pero que deben estar presentes en la mente de quienes buscan que la política sea un instrumento para mejorar la vida de la gente, y no un juego donde las reglas cambian según quién esté manejando las fichas.
