Los incendios, como víboras que deslizan silenciosas por el terreno, amenazan hoy más que nunca los paisajes del occidente mexicano. En Jalisco, hemos siempre presumido de contar con brigadistas entre los más capacitados del país, equipados con las mejores herramientas disponibles. Sin embargo, esa fortaleza quedará puesta a prueba en lo que se avecina: una temporada con pastizales extremadamente secos, listos para encenderse con cualquier chispa.
BRIGADISTAS
No será tarea fácil: tendremos que movilizar todo el talento disponible para evitar en la medida de lo posible los incendios provocados por la mano del hombre. Se contará con pipas de agua, guardarrayas y todo el equipo necesario, pero por encima de todo dependerá de la habilidad de nuestros brigadistas – hombres y mujeres que año con año entregan el mejor de sus esfuerzos para proteger nuestros terrenos.
NAYARIT YA SUFRIÓ
Mientras en Jalisco nos preparamos para la batalla contra el fuego, el estado de Nayarit ya sufrió el primer embate de la temporada en un fin de semana que sirvió como amargo calentamiento. Los focos de incendio se extendieron por múltiples puntos: desde la carretera a Bucerías hasta Punta de Mita, en el fraccionamiento Lago Real, en la curva conocida como las 5 Cruces, y en los terrenos de Chapalilla.
EN JALISCO TAMBIÉN
Por otro lado, en Jalisco también se registraron incendios en pastizales a lo largo de la carretera 544, en dirección a El Zancudo. Desde kilómetros de distancia se distinguía la enorme estela de humo que se elevaba hacia el cielo, una señal inquietante de la voracidad del fuego. Ya estamos ariscos, con la atención puesta en cada señal de peligro, y muchos relacionan esta ola de incendios con la captura y posterior muerte de “El Mencho”. Sea como fuere, la sabiduría popular tiene la respuesta: “dicen que el que con leche se quema, hasta el jocoque le sopla” – y los dichos no los hizo un tarugo; llevan la experiencia de quienes conocen bien cómo las consecuencias pueden extenderse mucho más allá de lo previsto
