Tras la violenta jornada del domingo, el puerto se convirtió en un pueblo fantasma, sin embargo, se reportaron explosivos en el fraccionamiento Banús, Verde Vallarta y Ecoterra
Puerto Vallarta vive una tensa calma durante la mañana y tarde de este lunes 23 de febrero, luego de la jornada violenta del domingo que dejó como saldo al menos 200 carros incinerados y más de 23 camiones quemados.
Durante las primeras horas del día la ciudad parecía pueblo fantasma, con apenas algunas unidades circulando y sin presencia de ciudadanos ni autoridades.
Tampoco había transporte público, servicio que comenzó a prestarse a partir de las 11 de la mañana y a cuentagotas.
El mismo presidente municipal, Luis Munguía, apareció hasta 27 horas después del primer ataque y solo se limitó a decir que hay coordinación con el Gobierno del Estado y que pide a la gente no salir. Sobre saldo de lesionados y muertos no habló, tampoco de su nula actividad durante las horas más complicadas.
Pasadas las 2 de la tarde se registraron una serie de explosiones en la delegación de Ixtapa, mismas que se escucharon en los fraccionamientos Banús, Verde Vallarta y Ecoterra, sin embargo, se trataba de explosiones controladas, según autoridades locales.
La cotidianidad comenzó a presentarse pasadas las 4 de la tarde.

