Tarde pero sin sueño… se deja ver el alcalde de Puerto Vallarta tras la jornada más violenta del puerto para supervisar el retiro de escombros
Luis Ernesto Munguía González, presidente municipal de Puerto Vallarta, reapareció públicamente 27 horas después de que se desatara la crisis de seguridad que paralizó al destino turístico. El primer edil se presentó en las zonas afectadas por los bloqueos para observar las labores de retiro de unidades calcinadas en puntos estratégicos como el cruce de la avenida Francisco Villa y el Libramiento Luis Donaldo Colosio. Su presencia, calificada de tardía por diversos sectores, ocurrió cuando el fuego principal ya había sido sofocado por los cuerpos de emergencia y la ciudad intentaba asimilar el impacto de la violencia.
La imagen del alcalde recorriendo las inmediaciones del Conalep y la colonia 5 de Diciembre generó críticas inmediatas debido a su vestimenta formal de saco, la cual contrastó con la magnitud de la emergencia operativa que aún se vive. Mientras los ciudadanos enfrentaban la incertidumbre de más de 200 vehículos, el jefe del gobierno municipal se percibió distante de la realidad de las familias que vivieron el asedio. El contraste entre la etiqueta del funcionario y las láminas retorcidas de los camiones quemados alimentó la percepción de un gobierno más preocupado por la estética del recorrido que por la gestión inmediata del conflicto.
El restablecimiento de la normalidad en el puerto avanza con lentitud bajo la sombra del Código Rojo que aún permanece vigente para la población. Actualmente, el transporte público apenas opera entre un 20 y 25 por ciento de su capacidad habitual, lo que mantiene la movilidad urbana en un estado de parálisis parcial. Aunque el Ayuntamiento informó sobre la activación de cuadrillas en las avenidas Medina Ascencio y México con apoyo del Ejército, la sensación de abandono durante las horas más tensas del domingo prevalece entre los habitantes que no recibieron comunicación institucional oportuna.
La comparativa regional dejó en evidencia las deficiencias del mando en Vallarta al observar la gestión en el vecino municipio de Bahía de Banderas. En esa municipalidad, el alcalde Héctor Santana se mantuvo activo desde las primeras horas del domingo, coordinando operativos y recorriendo personalmente las vialidades para informar a su ciudadanía. En Nayarit, la respuesta institucional incluyó la suspensión total de labores y clases como medida preventiva ante los bloqueos que siguieron al operativo contra Nemesio Oseguera Cervantes. Esta eficiencia en las zonas aledañas exhibió el vacío de poder que reinó en la presidencia municipal vallartense durante el pico de la psicosis.
Lejos de generar confianza, la tardía presencia de Munguía González ha sido interpretada como una muestra de falta de acción y capacidad de respuesta ante eventos de alto impacto. La coordinación con el Gobierno Federal y Estatal para garantizar el abasto y la seguridad se ha dado en un entorno donde el municipio pareció ser un espectador más de su propia tragedia. El saldo de este domingo negro se cuenta en pérdidas materiales y en la fractura de un liderazgo civil que, ante el mayor reto de seguridad en la historia reciente del puerto, decidió guardar silencio durante más de un día.

