La diputada Yussara Canales expone el rezago del ayuntamiento y marca distancia de la administración emanada de su propio partido
La gestión municipal de Puerto Vallarta enfrenta una severa crisis de credibilidad documentada desde el interior de su propia estructura partidista. La diputada local por el Partido Verde, Yussara Canales, calificó a la actual administración encabezada por Luis Munguía como la más deficiente en la historia del puerto jalisciense. “El peor gobierno de la historia de Vallarta es el de Luis Munguía”, dijo con todas sus palabras.
Esta ruptura evidencia el descontento institucional frente a la falta de resultados concretos a escasos meses de haber asumido el poder.
El distanciamiento entre los liderazgos ecologistas obedece a una convicción personal de la representante por mantener la rectitud en el servicio público. Al evaluar el desempeño del alcalde, la legisladora rechazó cualquier grado de complicidad con el ayuntamiento y reafirmó su postura de señalar los errores operativos con total transparencia. Las declaraciones compartidas a través de sus plataformas digitales evidencian el nivel de exigencia que mantiene frente a los perfiles emanados de su misma corriente política.
La calidad de los servicios y la atención ciudadana en el municipio costero alcanzó un nivel de hartazgo histórico entre sus habitantes, superando incluso los saldos de gestiones pasadas. El análisis de Canales ubica al gobierno de Munguía muy por debajo de los resultados entregados durante el periodo del profesor Michel, estableciendo un parámetro de deficiencia sin precedentes para la operatividad de la región. “Vallarta nunca había estado tan asqueado como el día de hoy”, remató.
Las promesas de mejora continua quedaron anuladas apenas un día después de la ceremonia oficial de investidura, recordó la propia diputada vallartense en su mensaje. Durante la toma de protesta, Canales subió al escenario para solicitarle personalmente al alcalde un compromiso auténtico con el desarrollo del destino turístico, recibiendo únicamente respuestas protocolarias que rápidamente se desvanecieron en la inoperancia administrativa personal y de su gabinete.
La difusión de este posicionamiento agudiza la presión sobre la presidencia municipal frente a las demandas acumuladas de los ciudadanos, que están molestos y asqueados. El cuestionamiento público proveniente de una figura clave del mismo partido elimina el argumento del ataque de la oposición, confirmando que la deficiencia del ayuntamiento representa una realidad observable y documentada desde las esferas legislativas del estado.

