En Puerto Vallarta, destino turístico emblemático del Pacífico mexicano y corazón de la costa de Jalisco, la situación de salud pública comienza a generar preocupación entre autoridades y ciudadanos: ya son cinco los casos confirmados de sarampión que se han registrado en nuestra localidad en los últimos días. Esta cifra, aunque aún contenida, representa una señal de alerta que no puede pasar desapercibida, por ello es sumamente importante la implementación y ejecución de la campaña de vacunación correspondiente —no solo en los barrios y colonias de Puerto Vallarta, sino en todo el extenso territorio del estado de Jalisco, desde las zonas urbanas más pobladas hasta los pueblos rurales que a menudo quedan al margen de las acciones preventivas.
ESCENARIO DIFÍCIL
Y todo este escenario se presenta en un momento especialmente sensible para nuestra entidad: estamos a tan solo meses de iniciar con el compromiso que ya tenemos encima de celebrar parte de los eventos del Mundial de Fútbol, un certamen que congregará a miles de aficionados, periodistas, jugadores y personal técnico de muchas partes del mundo. Puerto Vallarta, al igual que otras ciudades jaliscienses, ha sido seleccionada como uno de los puntos de acogida y esparcimiento para los visitantes internacionales, lo que multiplica la responsabilidad de garantizar un entorno saludable y seguro para todos. Cualquier brote no controlado podría poner en riesgo no solo la salud de la población local, sino también la imagen del estado y el desarrollo del evento que tanto nos beneficiará económicamente y en materia de proyección global.
YA SON CINCO
De los cinco casos confirmados hasta la fecha, tres corresponden a hermanos menores de edad, residentes de la colonia López Mateos —una zona céntrica y densamente poblada de nuestra ciudad, donde las condiciones de convivencia facilitan la propagación de enfermedades contagiosas. Los dos casos restantes son adultos, con edades comprendidas entre los 20 y los 30 años, quienes residen en diferentes colonias de la ciudad. Según los informes del Sistema de Salud del Estado de Jalisco (SSJ), todos los pacientes se encuentran en aislamiento adecuado y recibiendo el tratamiento médico necesario para su recuperación, pero el riesgo de propagación ahí está, si no se toman medidas drásticas de contención y prevención.
LO QUE SE TIENE QUE HACER
Como es protocolo en todo caso confirmado de enfermedades de alta contagiosidad como el sarampión, las autoridades sanitarias han iniciado las acciones correspondientes: “se realizan cercos sanitarios que abarcan alrededor de 25 cuadras en la periferia de cada caso confirmado”, explicó el titular de la VIII Región Sanitaria. Estas medidas incluyen la identificación y monitoreo de todas las personas que han tenido contacto cercano con los infectados, la aplicación de dosis de refuerzo de vacuna en zonas prioritarias y la difusión de información sobre los síntomas y medidas de prevención en los centros educativos, mercados públicos y lugares de reunión comunitaria de las áreas afectadas.
CONTROLAR
Sin embargo, es innegable que uno de los mayores obstáculos para controlar el brote y prevenir futuros casos radica en la actitud de gran parte de la población jalisciense. Se antoja casi imposible que la mayoría de nosotros nos pongamos la vacuna en los plazos establecidos, pues la mayoría somos indolentes y no estamos concienciados de la importancia que tiene inocularnos —ya sea por flojera, por desconfianza injustificada en los sistemas de salud, o por desconocimiento sobre los riesgos que representa la enfermedad y la efectividad de la vacuna. El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que puede causar complicaciones graves, especialmente en niños, embarazadas y personas con sistemas inmunológicos debilitados: neumonía, encefalitis y, en casos extremos, la muerte. Y lo mejor de todo es que es completamente prevenible con una vacuna segura y accesible que ha sido probada durante décadas en todo el mundo.
NO ES TIEMPO DE ECHAR CULPAS
Y pensar que todo esto se pudo evitar si se hubieran mantenido los niveles de cobertura vacunal recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En estos momentos, ya no se trata de entrar en debates políticos sobre en qué sexenio se dejaron de fortalecer los programas de vacunación, ni de buscar quién es el responsable de la actual situación —después vendrá el tiempo del reparto de “las culpas”, como suele pasar en estos casos. Ahorita, en este instante crítico, debemos de poner manos a la obra de manera conjunta: autoridades, profesionales de la salud y ciudadanos debemos trabajar en equipo para revertir la tendencia y proteger la salud de todos.
SIN FRONTERAS
La puesta en marcha de más puertos de vacunación es lo más apremiante en este momento. Las autoridades ya han anunciado la apertura de puntos adicionales en centros deportivos, casas de cultura y unidades médicas comunitarias, con horarios extendidos durante la semana y atención los fines de semana para facilitar el acceso de la población. También se están coordinando recorridos con unidades o puestos móviles de vacunación para llegar a las zonas más alejadas y a los grupos poblacionales con menos acceso a los servicios de salud. Lo bueno es que, hasta el momento, no han aparecido casos fatales relacionados con el brote, pero sí es alarmante la velocidad con la que se han presentado los casos confirmados y el potencial de propagación que existe si no se actúa con celeridad y determinación.
El sarampión no conoce de fronteras, ni de clases sociales, ni de edades —solo aprovecha la falta de preparación y la negligencia para extenderse. Es hora de dejar de lado las excusas y tomar conciencia: vacunarse no es solo un derecho, sino una responsabilidad que tenemos con nosotros mismos, con nuestras familias y con toda la comunidad. Puerto Vallarta y Jalisco deben estar listos para recibir al mundo en las mejores condiciones, y la salud pública es el primer paso para lograrlo.

