Finalmente, como se anunció ayer en la tradicional conferencia de prensa matutina que ofrece todos los días la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, quien contó en esta ocasión con la presencia destacada del licenciado Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), se concretó una de las operaciones más esperadas en el ámbito de la seguridad nacional: la captura de César Alejandro Sepúlveda Arellano, individuo ampliamente reconocido en los círculos delictivos y entre las autoridades con el mote de “El Botox”.
YA CAYÓ, PERO…
Es natural que el lector se pregunte: ¿quién es en realidad este “El Botox” que movilizó a todo el gabinete de seguridad federal y estatal, generando una operación de tal envergadura? La respuesta, aunque impactante, es contundente: se trata de un peligroso criminal dedicado de manera sistemática a la extorsión de los productores de limón en el estado de Michoacán, una actividad que ha afectado de manera profunda a una de las cadenas productivas más importantes de la entidad. Con esas palabras y así de simple, se puede definir su accionar criminal, aunque su trayectoria delictiva va mucho más allá de esta sola modalidad.
Según los informes oficiales proporcionados por la SSPC, “El Botox” contaba con “varias órdenes de aprehensión” emitidas por distintos juzgados del país, y se caracterizó por utilizar armamento de alto poderío, incluyendo explosivos, en enfrentamientos contra las fuerzas de seguridad en Michoacán. Durante la conferencia de prensa, Omar García Harfuch detalló que el criminal “tenía más de seis órdenes de aprehensión por el delito de extorsión agravada, además de tres órdenes adicionales por homicidio calificado”, lo que demuestra la magnitud de sus acciones ilícitas y el riesgo que representaba para la sociedad.
ASESINO DE BERNARDO
Entre los hechos más graves que le eran imputados se encontraba el asesinato de Bernardo Bravo, líder reconocido de la comunidad limonera en Michoacán, quien había luchado incansablemente por proteger a los productores de las presiones delictivas. Este crimen, ocurrido hace algunos meses, generó una ola de indignación en el estado y fue uno de los detonantes para intensificar las operaciones de búsqueda y captura contra “El Botox” y su organización.
“Este sujeto, en su momento, tuvo vínculos estrechos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), así como con otros grupos delincuenciales que operan en la región centro-occidental del país. Como es de conocimiento público, utilizaba, en numerosas ocasiones, artefactos explosivos en contra de las autoridades, poniendo en riesgo no solo la vida de los elementos policiales y militares, sino también la de civiles inocentes que se encontraban en las zonas de enfrentamiento”, explicó el titular de la SSPC.
SIEMPRE MICHOACÁN
Agregó que el criminal “cometió bastantes homicidios contra rivales delictivos, funcionarios públicos que se opusieron a su accionar y también contra ciudadanos que se negaron a pagar los sobornos o las cuotas de extorsión que exigía”, destacando que su actividad principal, sin embargo, siempre fue la extorsión, que le permitió acumular grandes sumas de dinero y consolidar su poder en la región limonera de Michoacán.
Tras su captura, realizada en un operativo coordinado entre la Policía Federal, el Ejército Mexicano y la Marina Armada, “El Botox” fue trasladado en helicóptero por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) hasta la Ciudad de México, donde será puesto a disposición de las autoridades judiciales correspondientes y cumplirá con las órdenes de aprehensión en un reclusorio federal de alta seguridad, donde se garantizará su debido proceso y la aplicación de la ley.
YO NO CREO
Sin embargo, la pregunta que realmente preocupa a la población y a los propios productores de limón es: ¿usted cree que con la detención de este líder criminal se van a acabar definitivamente con las extorsiones en Michoacán y en otras regiones afectadas? La verdad es que, como muchos ciudadanos, yo tampoco lo creo. Más bien, es probable que con la caída de César Alejandro Sepúlveda Arellano, otros miembros de su organización o grupos rivales busquen suplirlo y continuar con la práctica de la extorsión, tal como ha sucedido en innumerables ocasiones en el pasado con otros capos criminales. Esto es similar a lo que ocurre con las medusas o con ciertas plantas invasoras: cortas una cabeza o una rama, y de inmediato surgen nuevas para seguir alimentándose del más vulnerable y del trabajo ajeno.
DEBERÍAN DE IR A LA RAÍZ
Si realmente las autoridades están interesadas en terminar con esta plaga de asesinos y extorsionadores que azota a nuestro país, deben ir directamente a la raíz del problema. No basta con capturar a los líderes criminales; es necesario atacar las estructuras que permiten que estas organizaciones se formen y se desarrollen, fortalecer las instituciones judiciales, mejorar las condiciones económicas de las regiones más afectadas y brindar protección efectiva a los testigos y a los ciudadanos que deciden oponerse al crimen. Sí, es justo aplaudir que las fuerzas de seguridad hayan logrado su captura, pero es importante ser conscientes de que el grupo delictivo ya estará en proceso de reorganización, lanzando campañas de presión sobre los productores o negociando en sus círculos internos para definir quién será el próximo en tomar el mando, o qué rivales deberán ser eliminados para consolidar el control de la zona. Así funciona este negocio del crimen organizado, que se ha convertido en un verdadero “abarrotes” ilícito, donde todo se negocia, se compra y se vende a expensas de la paz y la seguridad de la población.

