En los últimos días, la escasez de gas licuado de petróleo (GLP) se ha convertido en un problema crónico que afecta de manera directa a hogares, negocios y servicios básicos en Puerto Vallarta, Jalisco.
-«¿Qué está pasando?», es la pregunta que se repite en las calles, en las redes sociales y en las mesas de los hogares que han visto interrumpido su servicio habitual de gas para cocinar, calentar agua y cumplir con sus actividades diarias.
La falta de servicio
Diversos hogares, desde colonias populares hasta zonas residenciales más consolidadas, han reportado falta de servicio durante semanas, con casos en los que los camiones repartidores no están llegando con carga a sus colonias —incluso después de que los usuarios han realizado pedidos con días de anticipación. Esta situación ha obligado a muchas familias a salir de sus casas y acudir directamente a las gaseras, donde se han formado colas largas que a menudo se extienden por horas.
Temprano
Muchas personas llegan temprano en la mañana para asegurar su cilindro, mientras que otras tienen que regresar sin éxito al ver que las gaseras se han quedado sin stock en cuestión de minutos.
Afectaciones
El impacto no se limita solo a los hogares. Negocios como restaurantes, fondas y pequeños comercios han visto afectadas sus operaciones: algunos han tenido que reducir su menú, cerrar temporalmente o incrementar sus precios al tener que adquirir gas en mercados paralelos a precios mucho más altos. Incluso instituciones como escuelas y centros de salud han reportado dificultades para mantener sus servicios, lo que agrava aún más la preocupación en la comunidad.
Retrasos
Según algunas fuentes cercanas al sector, la escasez se debe a una combinación de factores: problemas en la distribución logística, retrasos en la entrega de cargamentos a las terminales locales, y un aumento en la demanda debido a los cambios de temporada —ya que muchos turistas llegan a la ciudad y las familias preparan sus celebraciones navideñas. Sin embargo, hasta el momento no se ha dado una explicación oficial clara y detallada por parte de las empresas distribuidoras ni de las autoridades locales, lo que ha generado malestar y desinformación entre la población.
Tiene que mejorar
Las organizaciones de vecinos han comenzado a reunirse para buscar soluciones colectivas y pedir a las autoridades que tomen medidas urgentes para revertir la situación. Mientras tanto, los usuarios siguen luchando cada día para asegurar el gas que necesitan para su vida cotidiana, con la esperanza de que la situación mejore antes de que las festividades navideñas lleguen a su punto álgido.
